martes, 10 de julio de 2018

Mi método de trabajo

Unas pinceladas acerca de mi manera de trabajar, del método que utilizo en mi práctica clínica y de lo que uno puede esperar encontrarse acudiendo a mi consulta. Esta es una entrada dirigida específicamente a las personas que puedan estar interesadas en contratar mis servicios y comenzar a transitar por el camino de la psicoterapia.

Pero antes de seguir con este tema, te recomiendo un par de lecturas que pueden complementar lo que aquí voy a escribir. En una explico lo que se sabe de la eficacia de la psicoterapia y en la otra expongo un resumen de lo que es la psicología basada en la evidencia. Quizás quieras leerlas antes o después si te encuentras indecisa o indeciso con respecto a la idea de acudir a terapia o ante la duda de que te pueda servir para algo.


En su momento expliqué en otra entrada del blog que existen diferentes orientaciones o modelos teóricos en psicoterapia. Como mencioné recientemente en un artículo, existen más de 500 tipos diferentes de tratamientos psicológicos. Abrumador, ¿verdad? No nos asustemos, en el fondo la mayoría de terapias tienen más cosas en común de lo que parece. Lo que sucede es que los humanos tenemos una curiosa tendencia a ponerle nombre a cualquier cosa que hacemos y, además, nos gusta pensar que hemos creado algo novedoso y presumir de ello. Pero la realidad es que, aunque todavía a día de hoy aparezcan nuevas marcas de psicoterapia con cierta frecuencia, poco o nada aportan al conocimiento científico sobre la eficacia del tratamiento psicológico.

Podemos reducir esas más de 500 marcas a cuatro grandes modelos de psicoterapia, que son las que han probado su eficacia: cognitivo-conductual, psicodinámico, sistémico y humanista/experiencial. Probablemente hayas leído o te hayan contado en varios lugares que el primero de ellos, el modelo cognitivo-conductual es el más eficaz. Sin embargo, eso no es del todo así. Es cierto que esta terapia ha mostrado ser “mejor” que otras cuando se hacen ensayos clínicos controlados centrados en diagnósticos específicos. Pero también es cierto que cuando se comparan los efectos generales de esos cuatro grandes tipos de psicoterapias se encuentra que todas son igual de eficaces, siempre y cuando se lleven a cabo con cierta coherencia y aborden aquellos aspectos que han demostrado ser útiles para ayudar a que las personas superen sus problemas psicológicos. Por lo tanto, la terapia cognitivo-conductual, la psicodinámica, la sistémica y la humanista son terapias basadas en la evidencia.

En mi caso, mi manera de trabajar se puede encuadrar dentro del modelo sistémico, que a grandes rasgos no entiende los problemas de las personas como enfermedades o trastornos que a uno le suceden, si no como manifestaciones de dificultades o conflictos que uno tienen con diversos “sistemas”. Y aquí, por sistema entendemos todo grupo de personas que se organizan entorno a algún aspecto común: la familia, la pareja, el grupo de amigos, las relaciones en el trabajo, la comunidad, la cultura… el contexto en el que alguien vive día a día.

O dicho de otra manera, las circunstancias que rodean a una persona son las que mantienen su problema: sus relaciones, tanto con los demás o con el mundo, como consigo mismo.

A lo largo de mi formación y de mi experiencia me ido dado cuenta que un único modelo es insuficiente para atender a todas las personas. Por ello considero que mi forma de trabajar es cada vez más integradora o ecléctica. Esto significa que trabajo con flexibilidad y utilizo estrategias y habilidades que se asocian a otros modelos. Por ejemplo, tengo formación en terapias contextuales, un tipo de tratamientos enmarcados dentro de la orientación cognitivo-conductual. Pero también, en función de las necesidades de cada caso, utilizo técnicas o formas de plantear el caso que son más afines a modelos humanistas o incluso psicodinámicos. Lo importante, cuando uno hace esto, es llevarlo a cabo de manera coherente y no caótica, dentro de un plan consensuado con la persona o personas.

Hablar de un modelo de terapia no es decir mucho acerca de mi forma particular de trabajar. Hay algo que explica un poco más lo que significa estar sentado frente a mi en la consulta. Lo que yo hago tiene mucho que ver con lo que algunos autores han llamado “Terapia guiada por los resultados y dirigida por el cliente”. Se puede encontrar un resumen de lo que significa estas palabras en el siguiente enlace: Client-Directed Outcome-Informed Therapy (CDOI). Lamentablemente, el texto está en inglés. Así que voy a intentar resumir lo que significa un enfoque de este tipo.

El primer párrafo del anterior enlace se puede traducir de la siguiente manera: “CDOI es un enfoque aplicado a los tratamientos en salud mental que valora la experiencia de la persona que acude a terapia por encima de cualquier otra cosa, enfatizando la evaluación que hace aquella tanto de la alianza terapéutica como del propio tratamiento. El feedback proporcionado por la persona sirve como una brújula que guía la dirección a seguir del tratamiento y el uso de herramientas de medida ayuda a determinar si el individuo continúa beneficiándose de la relación terapéutica y si todavía considera que el enfoque dado encaja con ella o él”. Es decir, se trata de una manera de trabajar que implica privilegiar la voz de la persona que solicita ayuda: sus ideas acerca del origen del problema, sus preferencias acerca de la manera de abordarlo, sus objetivos y sus propias sugerencias acerca de qué es lo que necesita. No es la consultante la que tiene que adaptarse a un tratamiento prefijado por el psicólogo, si no que soy yo quien se esfuerza por adaptar la terapia a las características, necesidades y preferencias de cada persona.

Adoptar este enfoque en psicoterapia significa integrar todos aquellos factores que un gran número de investigaciones han demostrado que influyen en los resultados del tratamiento:

El último punto, la monitorización y uso de feedback, lo llevo a cabo utilizando un instrumentos llamado PCOMS, que consiste en dos escalas muy breves (a penas lleva un minuto cubrir cada una de ellas) que utilizamos para comprobar dos cosas: la primera, en qué medida la terapia está siendo eficaz (¿tras varias sesiones hemos progresado en la consecución de los objetivos pactados? ¿van mejor las cosas?); la segunda, si la alianza terapéutica está funcionando bien (¿estoy comprendiendo los problemas de la persona con precisión? ¿el trabajo que hacemos en sesión tiene sentido y es útil?).

PCOMS no es un mero cuestionario que cubrir sesión tras sesión; es una herramienta que se integra en la consulta de forma terapéutica. Entre otras cosas, permite que pueda detectar rápidamente si las cosas no están marchando bien (¡o si incluso están empeorando!) y ponerle remedio de la forma más eficaz. Siempre de forma colaborativa y compartiendo las decisiones, por supuesto. Nunca tomaré decisiones importantes por otra persona ni le diré lo que tiene que hacer con su vida. Yo soy especialista en psicología clínica, ¡pero el experto en tu vida eres tú! Eso no impide que si necesitas que yo te haga alguna sugerencia o te enseñe alguna técnica específica para abordar algún problema no lo vaya a hacer, ¡faltaría más! Pero siempre será algo consensuado contigo.

PCOMS está basado en la evidencia. Esto significa que se ha comprobado que es eficaz a la hora de mejorar los resultados de la psicoterapia. Es un instrumento fiable y válido, las cuales son características imprescindibles para cualquier tipo de herramienta similar. Fiable significa que mide con precisión los cambios. Por ejemplo, un termómetro es fiable si cuando pone que la temperatura ambiente es de 23º acierta por completo. Válido significa que mide aquello para lo cual se usa. Un termómetro es válido cuando mide cambios en la temperatura, pero no lo sería si lo que midiese fuesen cambios en la presión atmosférica o el nivel de humedad. Por si fuera poco, en las últimas semanas hemos tenido muy buenas noticias: próximamente se publicarán datos sobre la fiabilidad y validez de la versión española de PCOMS.

Cuando empecé a trabajar por mi cuenta usaba la versión clásica de PCOMS, es decir, en lápiz y papel. Ahora uso una versión digital que funciona a través de una tablet que nos permite obtener al momento información muy útil sobre el desarrollo de la terapia. Hay varias aplicaciones que funcionan de esta manera; la que yo uso es la oficial de uno de los autores de PCOMS, lo cual le añade valor. Así que esta es otra característica de mi forma de trabajar habitual: en cada sesión uso las dos escalas de PCOMS para asegurarme de que la experiencia es lo mejor posible.

Y si las cosas no están funcionado, siempre me comprometo a no mantener la terapia más allá de lo deseable. Los números no mienten, y si después de 8 o 10 sesiones, por ejemplo, no hemos visto ninguna mejoría, es que el tratamiento no está dando resultado. Es duro reconocerlo para los profesionales, pero la verdad es que la terapia no funciona siempre. Y generalmente no es culpa de la persona. A veces, no doy con la clave o simplemente no encajamos. Aunque no nos guste, nos pasa a todos los profesionales y no hay que avergonzarse por ello.


¿Todavía te quedan dudas? Es lógico. Si necesitas más información, no dudes en contactar conmigo a través del e-mail (contacto@albertogimeno.es) o en el teléfono 984206719, en horario de 10.00 a 20.00.

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