viernes, 12 de febrero de 2016

Enfoques en psicoterapia

Desde que la psicoterapia surgiera formalmente en las primeras décadas del siglo XX, se han venido desarrollando una amplia variedad de enfoques teóricos, hasta el extremo de que hoy en día existen, literalmente, cientos de psicoterapias diferentes. Ya en 1987 Sol Garfield dijo lo siguiente: “Me inclino a predecir que en algún momento del próximo siglo habrá un tipo de psicoterapia para cada adulto en Occidente”.

Los diferentes tipos de psicoterapias se caracterizan por aportar sus propias teorías sobre el origen de los trastornos mentales, su significado y la manera de tratarlos. En ocasiones utilizan técnicas diferentes y modificaciones en el encuadre: la duración de las sesiones, la frecuencia de las entrevistas, número de participantes, forma de relacionarse con los consultantes, duración de la terapia...

Describir todas las terapias existentes sería una labor casi imposible y que excede con mucho el objetivo de este blog. Me limitaré a recurrir a una clásico distinción entre diferentes grupos de psicoterapias, recomendando al lector interesado en conocer algo más del tema el libro de José Luis Martorell, “Psicoterapias: escuelas y conceptos básicos”, publicado en la editorial Pirámide y el de Guillem Feixas, “Aproximaciones a la psicoterapia: una introducción a los tratamientos psicológicos”, publicado por Paidós.



Modelos psicodinámicos

Freud y el psicoanálisis son bastante conocidos a nivel popular. Probablemente podríamos afirmar que con el psicoanálisis surge la psicoterapia actual. En líneas generales, los autores afines a esta corriente afirman que en la mente de todo ser humano existe una parte consciente, otra preconsciente y otra inconsciente, además de diversas estructuras denominadas Ello, Yo y Superyo. Los síntomas psicológicos aparecen cuando hay un conflicto entre estas estructuras, como una forma de proteger al organismo frente a la ansiedad que causan ciertos deseos. El objetivo es que el terapeuta ayuda al paciente a hacer consciente lo inconsciente, habitualmente mediante intervenciones como la interpretación. Se trata tradicionalmente de tratamientos de larga duración (años), con sesiones muy frecuentes, en los que el psicoanalistas adopta cierta distancia frente a su cliente. Autores posteriores a Freud, como Jung, Adler o Winnicot, fueron modificando el enfoque inicial y añadiendo algunas modificaciones en su método.

En la actualidad algunas personas tienden a menospreciar este modelo, por considerarlo completamente acientífico. Sin embargo, los desarrollos actuales del psicoanálisis, los modelos psicodinámicas, han evolucionado mucho y adoptado características mucho más actuales y eficaces en el tratamiento de diversos trastornos, demostrando en varios casos su efectividad.

Modelos humanistas-existenciales

Aquí englobamos un amplio abanico de psicoterapias, como la humanista, la gestalt o la logoterapia. Son modelos que no se centran tanto en los síntomas como en la búsqueda personal de autorrealización. El ser humano se conceptualiza globalmente, fijándose en las potencialidades de cada uno, reforzando su autonomía y la búsqueda de sentido. El estilo del terapeuta suele ser poco directivo y se focaliza sobre todo en el encuentro personal con el cliente, en el momento presente, dejando las técnicas a un lado y buscando crear un clima caracterizado por la comprensión empática del que acude a consulta, su aceptación incondicional y el respeto. Aquí incluimos a autores como Carl Rogers (psicoterapia centrada en la persona), Fritz Perls (gestalt) o Viktor Frankl (logoterapia).

Modelos sistémicos

En ocasiones tendemos a confundir la orientación sistémica con la terapia familia, pero no tienen porque ser necesariamente la misma cosa. Hay terapias familiares que se basan en otros modelos, así como la terapia sistémica tienen en cuenta a otros sistemas, no exclusivamente a la familia. Los modelos sistémicas se basan en que las personas nos organizamos en sistemas, siendo uno de los más importantes la familia. Entienden que un sistema está formado por diversos elementos (los individuos), que se influyen mutuamente. Los síntomas o problemas mentales se interpretan como una forma que tiene un determinado sistema de intentar adaptarse a un cambio, pero una forma que no está resultando eficaz y que contribuye, sin quererlo, a mantener el problema. Por ejemplo, un niños de 8 años que empieza a comportarse muy mal cuando surgen conflictos serios entre sus padres. ¡Ojo! La terapia sistémica no culpa a la familia. Al contrario, se preocupa por ayudar a todos los familiares implicados a encontrar una manera más sana para todos de afrontar las dificultades que puedan tener uno o varios miembros del sistema.

Dentro de este modelo también existen diferentes escuelas, con sus propias particularidades: la escuela de Milán, el MRI, la psicoterapia centrada en soluciones...

Modelos conductuales

Se caracterizan porque entender que tanto la conducta normal como la “anormal” (los síntomas o trastornos) se adquieren de la misma manera: por aprendizaje. Siguen los principios del condicionamiento: refuerzo positivo, refuerzo negativo, castigo, evitación... Por lo tanto, consideran que la manera de solucionar el sufrimiento humano es cambiando las condiciones de contingencia de la conducta problema, ayudar a que la persona adquiera el reforzamiento de las conductas adecuadas. Los terapeutas de conducta dan más importancia a seguir una serie de técnicas más o menos estructuradas que a la relación terapéutica en si misma y, en general, son más directivos que los de otros enfoques. Sus procedimientos suelen estar bien definidos y manualizados.

Modelos cognitivos

Los modelos cognitivos sitúan el origen de los problemas de salud mental en la manera en que las personas procesamos la información. Es decir, cuando distorsionamos de alguna manera la información que recibimos de nuestro entorno, cuando estamos siendo “irracionales” o poco “lógicos” en nuestra forma de pensar. Creen que esta es la causa del sufrimiento, de manera que los procedimientos buscando enseñar a modificar nuestra forma de pensar. Forman parte de este enfoque autores muy conocidos en psicología como son Beck y Ellis, entre otros.

Modelos cognitivo-conductuales

Como el nombre indica, estos modelos surgen de la combinación de los enfoques cognitivo y conductuales. Se tienen en cuenta los principios de aprendizaje y condicionamiento, incluyendo los procesos mentales no observables como otro tipo de conductas que pueden ser aprendidas y modificadas.

En los últimos años han tenido un enorme desarrollo las conocidas como “Terapias de Tercera Generación” (la primera generación sería la terapia de conducta y la segunda la inclusión de los enfoques cognitivos), entre las que cabe destacar las terapias basadas en mindfulness, la terapia de aceptación y compromiso o la terapia dialéctico-conductual para el tratamiento del trastorno límite de personalidad. Son terapias centradas en la persona, no tanto en el diagnóstico, orientadas al momento presente y al cese de la lucha contra los síntomas (que muchas veces es lo que mantiene el problema).


Comparando las psicoterapias con los fabricantes de smartphones

Cuando se estudia la eficacia de la terapia psicológica el resultado que con más frecuencia se encuentra es que funciona. Y generalmente se encuentra que esto es cierto independientemente del enfoque teórico en que se base el tratamiento (me refiero en este caso a modelos de suficientemente avalados y con décadas de desarrollo a sus espaldas, como el cognitivo-conductual, el sistémico, el humanista y el psicodinámico, por ejemplo). A pesar de ello, desde algunas instancias se insiste en que el tratamiento cognitivo-conductual es el más eficaz, pero esto no es necesariamente cierto. Una terapeuta sistémica o humanista puede alcanzar resultados tan buenos como otra que se base en un modelo teórico diferente. La psicoterapia es algo más complejo que centrarse únicamente en el nombre del modelo. A veces uno se puede sentir como si fuera una competición de marcas, como cuando Samsung y Apple discuten quienes fabrican los mejores teléfonos. La cuestión es que si el teléfono se hace con buenos materiales (formación, características de la terapeuta), es seguro (ética profesional, transmisión de confianza y calidez personal) y práctico (relación de colaboración, centrada en los objetivos del cliente) podemos decir que funciona, que nos deja comunicarnos, independientemente de la marca que lleve impresa.

Ejemplificando a través de Gloria.

Para terminar pongo el enlace a unos vídeos en los que se puede ver trabajando a grandes psicoterapeutas desde diferentes enfoques: Rogers, Perls y Ellis. Corresponden a un documental grabado en 1965 y titulado “Tres enfoques de psicoterapia” en el que Gloria, una consultante real, se ofrece a ser grabada siendo atendida por los tres profesionales mencionados. 


 





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